A continuación te presentamos una serie de consejos prácticos para comenzar a cuidar de su bebé en las primeras semanas de vida.
Manipular al recién nacido: debe sujetarse la cabeza y el cuello del bebé dado que no tiene fuerza para sostener la cabeza por sus propios medios. Otro cuidado que se debe tener es no sacudir bruscamente a un bebé recién nacido porque su cuerpito es muy frágil, por lo que jugar a lanzarlo, hacerle “caballito” y otras actividades similares pueden causarle un daño irreparable.
Cuidado del ombligo: la ligadura del ombligo la hace el médico para evitar el sangrado a través de sus vasos. Lo que queda del cordón umbilical se desprende al cabo de una semana de vida aproximadamente. Durante este tiempo, el ombligo debe estar seco, sin sangrado, sin secreciones ni feo olor, y la piel a su alrededor no debe estar enrojecida. Para mantenerlo así, se recomienda limpiarlo diariamente con alcohol de 70 grados, y una vez que se haya caído, con agua y jabón.
El baño: desde los primeros días el recién nacido se puede bañar usando para ello agua tibia, un jabón sin perfume ni agregados que puedan irritar la piel del bebé, asegurándose de enjuagar todo su cuerpo al finalizar.
Cambio de pañales: se debe cambiar los pañales cada vez que el niño defeque, adicionando también una limpieza de toda la zona cubierta por el pañal. Es probable que debas cambiar a tu bebé aproximadamente 10 veces en un día. Después de cada deposición o si el bebé ha mojado el pañal, hay que acostar al bebé boca arriba, limpiarlo y luego proceder a colocar el pañal nuevo. Para los nenes, es posible que al sacarle el pañal su hijo comience a orinar. Para las nenas, es preciso limpiar bien su vagina, para evitar infecciones. La dermatitis del pañal es común en los bebés. En caso que surja, deberás colocarle una crema en el área irritada.
El abrigo: los recién nacidos tienen dificultad para controlar su temperatura corporal, por lo que es necesario mantenerlos adecuadamente abrigados (pero sin excesos). Es preferible que la ropa sea de algodón, ya que la lana puede irritar su piel.
El eructo: cuando eructa, el bebé larga el aire que tragó al llorar o comer. Por eso, después de eructar posiblemente vuelva a tener hambre. Para hacerlo, basta con colocar al bebé contra tu pecho y palmearle la espalda debajo de las costillas durante unos minutos.
Bebés circuncidados: luego de quitarle el prepucio, generalmente se cubre la punta del pene del bebé con una gasa para evitar que el pañal se adhiera a la herida. Al cambiarle el pañal al bebé, deberás controlar que el enrojecimiento e inflamación van disminuyendo. Si esto no pasa, puede ser que se haya infectado la herida, por lo que deberá llamar inmediatamente al pediatra.




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